martes, 10 de abril de 2012

La historia de Cristian (I)-Stand By

Se despertó a media noche. Cristian se vistió rápidamente con ropa oscura cómoda y salió de su casa. La tenue luz de la luna llena iluminaba la noche y un suave viento le movía el cabello.

Cristian salió del pueblo por el sendero rodeado de árboles que conducía hasta el río sin preocuparse de si alguien lo veía. Si alguien lo veía y no lo conocía pensaría que sería cualquier chico que hubiese quedado con alguna chica para pasar la noche en la orilla del río a la luz de la luna susurrándole palabras de amor al oído. En el caso de que alguien lo reconociera sencillamente no se extrañaría de verle perderse entre el camino y no se molestaría en seguirle o preguntarle. Él lo prefería así.

Por fin llegó a la orilla del río y contempló su reflejo en el agua gracias a la luz de la luna. No se reconocía en la imagen que veía en el agua. Sus ojos estaban apagados cuando él los recordaba como una ventana hacia su alma. Cristian recordó que había olvidado como llorar y una mueca surcó su rostro, donde tiempo atrás siempre había una ligera media sonrisa irónica.

Al pensar esto se sentó al cobijo de unos árboles y rebobinó su vida buscando el color, el olor y el sonido de toda aquella gente que había pasado por su vida. Se encontró con un sinfín de imágenes, sonidos y olores que se confundían unos con otros y creaban un extraño caleidoscopio...

Sumido en sus propias reflexiones sobre el paso del tiempo y sobre como cambian las cosas se sobresaltó al escuchar un ruido detrás de él y una voz que le decía:

-Sabía que estarías aquí. ¿Intentando despegar el vuelo otra vez?

Cristian se giró para ver a quién pertenecía esa voz. Se quedó sorprendido de ver a su prima Ruth de pie detrás de él, mirándole con cara de enfadada. Él no pudo reprimir una sonrisa irónica y hacer un comentario mordaz:

-¿Dónde te has dejado a tu cariñito? Me extraña no verlo por aquí.

-No anda muy lejos. - Respondió ella.- Está durmiendo por allí...

-Vale, vale... No necesito más explicaciones tampoco, ¿eh?

-Por mucho que hayas cambiado eso no cambiará, ¿verdad?-Dijo su prima mientras se sentaba a su lado
.
-Imagino que no te refieres a ser un malpensando así que... ¿Qué quieres decirme?-Preguntó Cristian intrigado.

-Siempre seras un soñador, un poeta, un vividor... ¿Quién te pulsó el botón de "stand by"?¿Cuando olvidaste sonreír?¿Cuando dejaste de llorar para deshidratar al dolor?

Cristian se quedó mudo, sin palabras, sin saber que decir. Pero ella continuó hablándole:

-¡Mírame! - Gritó- ¿Recuerdas cuando eramos pequeños? Me enseñaste a ser sincera conmigo mismo y con los demás, me enseñaste a perseguir mis sueños... Me protegiste, me abrazaste cuando lloraba y me decías que no había nada de malo en ello. Que los valientes son aquellos que no ocultan sus lágrimas porque no ocultan su miedo.

-Yo...-Cristian sabía que su prima tenía razón. ¿Qué había cambiado?

-Así que más te vale volver a encenderte. Levanta los pies del suelo. No intentes volar, ¡vuela! Ríe, salta, llora, corre, danza, ama, odia... ¡siente! Abrázate a la vida y vívela, despierta y vuelve a ser tu mismo.

Ruth se levantó y se fue perdiéndose entre los árboles. Cristian supo que ella ya había dicho todo lo que quería decir y que se iba para reunirse con su novio y acostarse a su lado para dormir abrazada a él.

No pudo evitar sonreír. Al principio tímidamente y luego a carcajada limpia. Entonces recordó... Recordó su música y sus letras. Recordó todo lo que había leido. Recordó a aquellos que creían en él y que le querían. Recordó ideas que hacía tiempo que tenía olvidadas. Recordó llorar...

Mientras las lágrimas se le resbalaban por las mejillas una media sonrisa irónica se le dibujó en la cara saboreando el sabor salado de las lágrimas y sus ojos se iluminaron a la luz de la luna llena, al abrigo de la luz blanca y su alma se elevó por el cielo impulsada por la brisa nocturna mientras emitía un grito de júbilo.

Cristian entonces comprendió, recordó y olvidó.

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